martes, 13 de abril de 2010

Maqueta

Esta es una maqueta de una fábrica de trenes solares, realizada para proyectos IV, la maqueta representa un trozo de la obra total ya que al componerse a base de una serie de pórticos alineados su forma no varía mucho en su conjunto.

Dibujo seleccionado

Este dibujo de una ciudad fue realizado para analisis de formas II.

domingo, 11 de abril de 2010

Documento elegido

Estos dos videos fueron realizados para la asignatura Análisis de formas I de Uriel Seguí.

El trabajo realizado en el primer video trata de mostrar de manera gráfica el proceso para hacer un huevo frito en una cocina un poco peculiar, aunque la historia dá un giro inesperado y el huevo cobra vida.

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El segundo video es un poco continuación del segundo aunque cuenta otra historia diferente en la que se pretendía dibujar o mostrar mediante imágenes como habitar una casa. En este caso la casa elegida fue la realizada por Lucas Lopez Porto (alumno de la UCJC) para análisis de formas II.

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Comentario Crítico - Hacia una arquitectura

Durante los comienzos del siglo XX, la arquitectura estaba en decadencia general, la mayoría de las obras construidas y proyectadas eran mejorables en muchos aspectos, se regían unos patrones anticuados y obsoletos que además se impartían en las escuelas como un virus que contaminaría aún más la ciudad y sus obras si se extendía.

Fue entonces cuando Charles-Édouard Jeanneret, más conocido como Le Corbusier, comenzó a escribir en torno a 1920 unos artículos llamados L´Espirit Nouveau. En estos artículos, Le Corbusier pretendía renovar el espíritu arquitectónico de la época criticando la situación actual y tratando de buscar soluciones mediante comparaciones con otras ciencias tales como la ingeniería.

La arquitectura por entonces se encontraba perdida, regida por unos patrones anticuados y sin sentido, las proporciones estaban desmedidas, las construcciones no eran prácticas, todo estaba desordenado y la arquitectura en general no cumplía su función.

En sus escritos, Le Corbusier criticaba todos estos aspectos ya que para él, la arquitectura era la primera manifestación del hombre que crea su universo, que lo crea a imagen de la naturaleza, sometiéndose a las leyes de la misma, a las leyes que rigen nuestra naturaleza y nuestro universo, y por entonces no se estaba cumpliendo su premisa. Los edificios estaban fuera de escala, se trataban de aplicar estilos del pasado realizando obras ilógicas que en lugar de avanzar hacia el futuro, degradaban la arquitectura como tal.

La gran admiración de Le Corbusier era la ingeniería, admiraba como las obras hechas por ingenieros tales como barcos (paquebotes), aviones, automóviles y todas las máquinas en general, cumplían sus funciones con creces y avanzaban hacia el futuro, desarrollando complejas maquinarias con medidas proporcionadas y únicamente con las partes necesarias para funcionar, sin adornos ni florituras, y que para colmo eran capaces de volar, desplazarse o flotar en el agua.

Le Corbusier trató que el mundo arquitectónico actual copiase las grandes ventajas de la ingeniería y las aplicase para hacer de sus obras “máquinas” que respondiesen a unas necesidades, “máquinas de habitar” con proporciones humanas adaptadas a la época y que cada uno de sus componentes tuviese una razón de ser. Fijándose de nuevo en la ingeniería, Le Corbusier investigó y persiguió la fabricación en serie de la vivienda, al igual que la industria fabricaba coches o aviones, pretendía la industrialización de la vivienda y sus elementos para abaratar así su coste y dotar de mayor facilidad para adquirir un lugar digno donde vivir a la población.

En sus obras, Le Corbusier trató de aplicar sus teorías acerca de la composición de las mismas. Distinguía en ellas tres grandes elementos a tener en cuenta: el volumen, el plan y la superficie. Para él, el volumen y la superficie son los elementos mediante los cuales se manifiesta la arquitectura. El volumen y la superficie están determinados por el plan. El plan es el generador. Por lo tanto para realizar una obra se necesita un plan que evite la arbitrariedad en la misma. El plan puede consistir en preguntarnos qué función o qué funciones debe cumplir nuestra obra y responder las mismas con la máxima eficacia posible, sin decoraciones. Respecto a los volúmenes, según Le Corbusier, deben ser formas simples, que percibamos de manera sencilla, ya que ahí es donde reside la belleza, en la simplicidad y la funcionalidad, en la proporción y en las cosas hechas a medida, fáciles de percibir y fáciles de procesar. Las superficies han de ser sencillas y funcionales, tal y como un ingeniero las traza, con las aberturas exactas, formas simples y adecuadas para su función.

Tanto a través de sus escritos como de sus obras, la manera de construir y percibir la arquitectura comenzó a dar un giro de 180 grados. Sus obras y las de los demás contemporáneos van aplicando poco a poco lo que Le Corbusier pretendía en sus escritos y la arquitectura empieza a tomar la forma que podemos observar en nuestros días. Comienza a ser adaptada a su tiempo y a sus necesidades, a sus proporciones, a ser diseñada para responder a unas funciones determinadas y útiles y gracias a las aplicaciones observadas en la ingeniería rompe con absurdas y cuadriculadas costumbres del pasado tales como muros demasiado gruesos que no dejan pasar la luz, tejados en lugar de cubiertas practicables, elementos decorativos nada prácticos, ventanas pequeñas y de funcionamiento complicado, armarios inútiles y difíciles de limpiar y un sinfín de elementos heredados del pasado que son un lastre para el hombre moderno.

Es por tanto, que a día de hoy aún tenemos que agradecerle a Le Corbusier su visión, que cambió la manera de pensar y de construir hacia una arquitectura útil y que fue capaz de tornarse para cumplir unas necesidades básicas como la de habitar espacios adaptados a las personas de nuestro tiempo.